martes, 29 de enero de 2013

Concurso de sueños: Visita nocturna (Olga Hernández)


—¿Qué son los sueños? —preguntó un niño pequeño a su abuela.

—Son esas escenas o imágenes distintas unas de otras que se asocian a los sentimientos de una persona y que, al despertar, hay veces que recordamos en parte, pero otras veces, la mayoría, no nos acordamos de lo que hemos soñado.

—Abuela, cuéntame un sueño...

—Dormida en mi cama, como todas las noches, en la oscuridad, cuando era como tú, una niña. Se acercaban a mi cama, las pisadas eran más húmedas cada vez y las notaba más cerca de mí, como si pisaran barro... así de húmedas. Una voz... una espeluznante voz quería adentrarse en mis oídos y hacerlos reventar con su voz terrorífica... Parecía que lo único que quería era deshacerse de mis ojos, de mi voz, de mí... Era la muerte, pero en ese mismo instante mi cama comenzó a temblar, a moverse bruscamente. Estaba soñando, desperté llorando, fui corriendo a la cama de mis padres, mi madre me volvió a llevar a la cama, pero antes de que me dijera algo, me subió un vaso de agua, me tocó suavemente el pelo y me dijo: «Hija, duérmete... solo ha sido un sueño... no te asustes , descansa». Yo le dije que no me apagara la luz pequeña de la mesita que tenía al lado de mi cama. Faltaba un minuto para las cuatro de la madrugada y me prometí a mí misma que cuando diesen las cuatro, cuando sonase el reloj del campanario, apagaría esa luz. Y así, tras transcurrir un minuto bastante intenso, apagué esa luz. Pensé que ese maldito sueño volvería, pero me equivoqué, no volvió.

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